En los arbustos nos escondíamos de niños a darnos besitos escondidos, a contarnos secretos y prometernos cosas con los meñiques. Ahora ahí escondemos nuestros más oscuros pensamientos, nuestros vicios y deseos, nuestros placeres y pecados.
Se te olvidó (capaz que también a mi) que yo sólo quería (y quiero) contarte un secreto, prometerte algo con el meñique, tomarte la mano o tan sólo un piquito (nuevamente, un piquito)
sábado, 31 de marzo de 2012
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