domingo, 12 de febrero de 2012

Son las 5 observo las luces de la ciudad desde el piso 17 de la torre Ángela.
Parpadeantes, resplandecientes, una cadenita de oro holográmica. La ciudad es grande, muy grande, tanto como el vacío del momento.
Nunca creí que padeciera tanto de la soledad. Solo en la ciudad, solo en el departamento, solo en mi corazón y en mi mente.
Lo único que me acompaña en este momento es la oscuridad, los extraños en la charla falsa del mundo virtual, Surfer Girl y las luces, las luces siempre están.

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