domingo, 16 de octubre de 2011
El momento donde comienzo a preocuparme es cuando me despierto deprimido. Y más en un día de la madre donde me siento cínico. Tengo mis madres del corazón, que son las mejores posibles. Pero cuando se trata de mi madre biológica, entro en crisis. Tantas cosas pasaron, tanta heridas que necesitan ser tratadas, tiempo que tiene que pasar para reestablecer un lazo. No sentirme identificado con ella en ningún punto me asusta, me asusta no quererla, me asusta llegar a ser como ella.
Y a esto le sumo que me siento solo. Una soledad que viene atacándome desde hace varios fines de semana atrás, que ha sido tapado con el amor y el regreso de mis hermanas de corazón, después de un tiempo sin verlas. Pero la soledad sigue, latente, maldita, atacando por dentro, destruyendo mi armadura. Puedo verla a mis pies y me desespero.
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